República
de Honduras
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Honduras, república de América Central,
que limita al norte y al este con el mar del Caribe, al sur con Nicaragua,
al suroeste con el océano Pacífico y El Salvador, y al oeste
con Guatemala. Honduras es una de las repúblicas más grandes
de América Central, con una superficie de 111.888 km2. Su capital
es Tegucigalpa.
El clima tropical predomina en Honduras y es más
templado en las elevaciones del interior. La temperatura anual en el interior
alcanza un promedio de 21,1ºC. Las regiones costeras bajas, no obstante,
son más cálidas y muy húmedas, con una temperatura
anual de 26,7ºC. La estación seca se extiende desde noviembre
hasta mayo; las precipitaciones anuales tienen un promedio que oscila entre
1.016 mm en algunos valles intermontanos hasta 2.540 mm a lo largo de la
costa noreste.
Los bosques de encino y pino cubren las partes altas
más frías, y los pastizales de sabana cubren las zonas más
secas de Honduras. En las zonas costeras se encuentran manglares y palmeras.
Honduras tiene una gran variedad de animales salvajes;
existe una gran cantidad de osos, venados, monos, lobos y coyotes; entre
los felinos se encuentran el jaguar, el puma, el ocelote y el lince. Existe
una amplia variedad de reptiles y hay numerosas aves y especies de peces.
Cerca del 90% de la población es mestiza (descendientes de españoles e indígenas); el resto son indígenas, negros y blancos. Más o menos el 60% de la población vive en el campo.
La capital y ciudad más grande es Tegucigalpa
con una población estimada para 1989 de 608.100 habitantes, localizada
al sur del país; San Pedro Sula (300.900 habitantes) es la principal
ciudad y centro comercial del norte, mientras que La Ceiba (71.600 habitantes)
y Puerto Cortés (32.000 habitantes) están entre los puertos
más importantes del Caribe.
El español es el idioma oficial y lo hablan
casi todos los hondureños; el inglés es hablado por algunas
personas del norte, y los indígenas mantienen sus lenguas nativas.
Cerca del 85% de la población son católicos y los protestantes
son una pequeña minoría.
La educación en Honduras es gratuita y obligatoria
para los niños entre 7 y 12 años. El gobierno se ha empeñado
en incrementar el índice de alfabetización, el cual se encuentra
alrededor del 60%. A principios de la década de 1990 unos 878.000
alumnos se inscribieron en cerca de 7.330 escuelas primarias y más
o menos 184.300 estudiantes en 475 escuelas secundarias, escuelas técnicas
y de magisterio.
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (fundada
en 1847), con sede en Tegucigalpa, es la principal institución de
educación superior; unos 38.400 estudiantes están inscritos
en este tipo de instituciones educativas.
La interacción tanto de rasgos indígenas
como españoles en el desarrollo cultural de Honduras es claramente
visible en la arquitectura: son muchos los edificios coloniales que muestran
fuertes influencias indígenas combinadas con tendencias barrocas,
renacentistas y moriscas importadas por los españoles.
Con excepción de muy pocos asentamientos indígenas
aislados donde se han preservado las lenguas y costumbres antiguas, Honduras
muestra en nuestros días básicamente una cultura española.
La marimba es el instrumento musical más popular y forma el núcleo
de muchas agrupaciones musicales. Es limitado el número de tradiciones
indígenas, música y danzas folklóricas, mientras que
la actividad artística se concentra en la Escuela de Bellas Artes
de Comayagua, la antigua capital. En el noroeste de Honduras se localiza
Copán, un centro ceremonial del antiguo Imperio maya y uno de los
sitios arqueológicos más importantes del hemisferio occidental.
La agricultura es el principal soporte de la economía
hondureña. El gobierno tiene proyectos para promover y expandir
el sector industrial, diversificar la agricultura, mejorar los medios de
transporte y desarrollar proyectos hidroeléctricos. La producción
anual de electricidad a principios de la década de 1990 se cuantificó
en cerca de 1.100 millones de kWh, de los cuales más del 80% se
realizó en centrales hidroeléctricas. El presupuesto nacional
anual estimado para ese mismo periodo incluyó 750 millones de dólares
de ingresos y 1.100.000 millones de dólares para consumos. El producto
nacional bruto (PNB) fue estimado en 3.010 millones de dólares en
el mismo periodo, lo que suponía una renta per cápita de
unos 570 dólares (según los cálculos del Banco Mundial,
con precios del periodo 1989-1991).
Cerca del 16% de la superficie de Honduras es cultivable,
sobre todo en las llanuras costeras. Los principales cultivos comerciales
son (con la producción anual a principios de la década de
1990 en t) el café (135.000) y el plátano y plátano
macho (1,2 millones). Otros cultivos importantes son la caña de
azúcar (2,8 millones) y la palma de aceite (72.000). Los principales
cultivos alimentarios son maíz (505.000), frijoles (46.000) y arroz
(57.000); también se cultivan cítricos y piñas.
La producción ganadera en los primeros años
de la década de 1990 fue de 2,3 millones de cabezas de ganado vacuno
y 750.000 de ganado porcino; las aves de corral se crían para consumo
local.
La silvicultura es una industria importante en Honduras;
a finales de la década de 1980 la producción de madera en
rollo fue de 6 millones de m3. No se han podido aplicar programas de reforestación
debido a los métodos rudimentarios para aserrar la madera y a la
deficiente infraestructura y medios para su transporte. La tala de maderas
se centra en los pinos, caobas, ébanos, nogales y palos de rosa.
La pesca anual es de 10.600 t, mariscos principalmente.
En Honduras se explotan depósitos de plata,
cinc y plomo; otros recursos, enormemente desaprovechados, son hierro,
carbón, cobre y antimonio. A finales de la década de 1980
se produjeron anualmente cerca de 11.200 t de plomo, 23.500 t de concentrado
de cinc y 795.000 onzas de plata.
Desde mediados de la década de 1950 la industria
hondureña ha crecido de manera significativa; se produce cemento,
algodón, azúcar y productos de madera en cantidades suficientemente
grandes para su exportación. Los textiles, detergentes, productos
químicos, metales ligeros y productos alimenticios se manufacturan
en buena parte para consumo local. Las principales áreas industriales
están cerca de la capital y de las ciudades de San Pedro Sula y
de la zona franca de Puerto Cortés.
La unidad monetaria de Honduras es la lempira, que
se divide en 100 centavos (9,26 lempiras equivalían a 1 dólar
estadounidense en 1995). El banco emisor es el Banco Central de Honduras;
el Banco Municipal y el Banco Nacional de Agricultura y Desarrollo, ambos
de control estatal, otorgan créditos para proyectos encaminados
al desarrollo.
El plátano y el café son las exportaciones
más rentables de Honduras; otras exportaciones importantes son la
carne congelada, leña y madera, mariscos, plata, plomo y cinc. El
valor total de las exportaciones en 1993 fue estimado en 814 millones de
dólares. Desde mediados de la década de 1970 las importaciones
se han incrementado rápidamente, alcanzando un valor de 1.039 millones
de dólares en 1993. El mayor incremento se ha producido en materias
primas y bienes de capital. Estados Unidos es, de forma destacada, su principal
socio comercial; también es importante el comercio con Japón,
Alemania, Venezuela, Italia, Bélgica y México.
El sistema ferroviario hondureño, utilizado
principalmente para el transporte de plátanos, se extiende unos
620 km a lo largo de la costa norte. El carácter montañoso
del país ha hecho de la aviación un importante medio de transporte:
se encuentran en funcionamiento cerca de 30 aeropuertos locales, algunos
aeropuertos internacionales y más de 100 pequeñas pistas.
La longitud total de carreteras es de unos 18.500 km, de los que sólo
el 12% están pavimentados. La carretera Panamericana (160 km en
Honduras) une al país con Nicaragua, Guatemala y El Salvador. El
lago Yojoa y algunos ríos son navegables.
Honduras cuenta con siete periódicos diarios
y con más de 65.000 teléfonos. El país también
tiene 250 estaciones de radio y 4 de televisión principales, así
como cerca de 1,8 millones de aparatos de radio y 140.000 receptores de
televisión.
El total de la población activa de Honduras
se calcula en 1,2 millones de trabajadores en 1993, de los cuales cerca
del 53% se dedican a la agricultura. Los trabajadores afiliados a sindicatos
exceden los 200.000.
Honduras estuvo gobernada bajo la Constitución
de 1965 hasta diciembre de 1972, cuando se suspendió después
de un golpe de Estado. En enero de 1982 se promulgó una nueva Constitución.
En años recientes, los servicios de sanidad
pública en Honduras han sido más accesibles gracias a un
incremento de las unidades móviles de salud y del desarrollo de
la participación comunitaria en programas. Su efectividad ha permitido
controlar la malaria, mejorar la red de alcantarillado e incrementar el
personal médico; sin embargo, la desnutrición, la inadecuada
vivienda y las enfermedades infantiles están todavía muy
extendidas. La esperanza de vida es de 62 años para el hombre y
de 66 años para la mujer (según estimaciones de las Naciones
Unidas para el periodo 1985-1990); la tasa de mortalidad infantil fue de
un 68 por mil.
La Constitución establece programas de seguridad
social para los trabajadores y sus familias, con fondos obtenidos de empresarios,
trabajadores y del gobierno.
Hasta el fin del sistema militar obligatorio decretado
por el presidente Carlos Roberto Reina en 1995, el periodo de conscripción
era de 24 meses; las Fuerzas Armadas, entre los tres ejércitos,
tienen un total de 19.200 miembros.
La parte occidental de Honduras fue el extremo sureste
de la gran civilización maya durante el primer milenio d.C., y las
ruinas de Copán demuestran el avanzado desarrollo alcanzado por
los pobladores del país. No obstante, los mayas estaban ya en declive
en el momento en que Cristóbal Colón llegó a sus costas
durante su cuarto viaje en 1502; algunas tribus no mayas también
habitaban la región de las costas del Caribe. Hubo una gran mortandad
de la población nativa debido a la conquista y a las enfermedades
que los españoles introdujeron; además el número de
colonizadores españoles era pequeño y sólo había
algunas mujeres; esto hizo que la mezcla racial se produjera de forma rápida
y los mestizos se convirtieron en el grupo étnico predominante de
Honduras.
La conquista de Honduras comenzó en 1524 y
se caracterizó por luchas encarnizadas entre los distintos centros
de poder español localizados en México, Panamá y Santo
Domingo. En cualquier caso, Honduras constituyó una provincia dependiente
del virreinato de Nueva España. Hernán Cortés, el
conquistador de México, llegó a Honduras en 1525 para ocupar
formalmente el territorio, pero el descubrimiento de oro en el país
hizo que se convirtiera en un centro de intrigas y conflictos durante varios
años. El lugarteniente de Cortés en Guatemala, Pedro de Alvarado,
finalmente venció todos los opositores en 1539. Comayagua, fundada
en 1540, funcionó como capital durante la mayor parte del periodo
colonial, aunque el auge de la minería alrededor de Gracias le dio
a esta población tal importancia que en 1544 se convirtió
en la capital de la audiencia de los Confines, que abarcaba todo América
Central desde Tabasco (México) hasta Panamá. Sin embargo,
los depósitos de oro y plata fueron más limitados de lo que
se creía originalmente y Honduras perdió su importancia inicial.
En 1549 fue devuelta a Guatemala la capital de la Audiencia.
La agitación de la actividad minera en los alrededores
de Tegucigalpa motivó que la ciudad también desafiara la
hegemonía de Comayagua, sobre todo en la última parte del
periodo colonial creando una rivalidad que crecería en intensidad
después de la independencia. Sin embargo, y de forma general, la
Honduras colonial fue una provincia muy poco poblada de la capitanía
general de Guatemala, con la mayoría de su población dedicada
a la agricultura o a la ganadería de autoconsumo. A finales del
periodo colonial Honduras fue un importante proveedor de alimentos y ganado
para las regiones exportadoras de El Salvador y Guatemala.
Después de la independencia de España
en 1821 y de México en 1823, Honduras se unió a las Provincias
Unidas de Centroamérica. Un hondureño, Francisco Morazán,
dirigió las fuerzas liberales que triunfaron en la sangrienta guerra
civil que se desarrolló entre 1827 y 1829, y fue presidente de la
federación durante sus últimos diez años. Dos años
antes de su caída en 1840, Honduras declaró su independencia;
no obstante, sus vecinos más fuertes, especialmente Guatemala, ejercieron
gran influencia en la política hondureña hasta el siglo XX.
Desde 1840 hasta los años posteriores a 1870 la república
estuvo dirigida a menudo por dictadores conservadores, entre los que destacan
Francisco Ferrera, Juan Lindo y Santos Guardiola; las elecciones no tenían
importancia y las revoluciones fueron frecuentes.
Los dictadores liberales, comenzando con Marco Aurelio
Soto en 1876, dominaron el país a finales del siglo XIX y principios
del XX, y pusieron su atención en la modernización y en la
necesidad de incrementar las exportaciones. La transferencia de la capital
de la conservadora Comayagua a la liberal Tegucigalpa reflejó tanto
el triunfo de los liberales como el renovado interés en la minería,
la cual fue estimulada por el gobierno para atraer la inversión
extranjera. A finales del siglo XIX, las compañías mineras
estadounidenses jugaron el papel más importante en el crecimiento
económico hondureño, lo que no impidió que Honduras
continuara siendo el Estado menos desarrollado de Centroamérica.
En el siglo XX varias compañías frutícolas
estadounidenses -como United Fruit, Standard y Cuyamel- hicieron rápidamente
del plátano la principal exportación del país, consiguiendo
que los gobiernos liberales realizaran concesiones favorables. United Fruit
adquirió Cuyamel en 1929, convirtiéndose en la mayor propietaria
del país de Honduras; aumentó sus exportaciones, se desarrollaron
sus puertos caribeños, y el crecimiento de San Pedro Sula le convirtió
en el principal centro poblacional de toda la llanura caribeña de
Centroamérica, aunque la casi totalidad de los beneficios fue a
parar a las compañías frutícolas estadounidenses,
y la mayor parte de Honduras permaneció atrasada, analfabeta y poco
poblada.
En 1932 Tiburcio Carías, fundador del Partido
Nacional en 1919, fue nombrado presidente, pero antes de concluir su mandato
realizó varias reformas constitucionales que le permitieron instaurar
una dictadura hasta 1948 que terminó con el desorden político
que había caracterizado a la política hondureña. Tras
ser cesado, la elite militar y poseedora de la tierra vino a dominar al
país, resistiéndose a la modernización de las estructuras
políticas, sociales y económicas, plegándose a los
intereses estadounidenses. En 1957 un liberal, Ramón Villeda Morales,
fue elegido por una Asamblea Constituyente; durante su gobierno, Honduras
entró en el Mercado Común Centroamericano e inició
programas para la reforma agraria y la ampliación de la educación;
su política provocó la desconfianza de la oligarquía
hondureña, que, aterrorizada por el triunfo del comunismo en Cuba,
apoyó un golpe de Estado dirigido en 1963 por el coronel Osvaldo
López Arellano.
López sostuvo las riendas del gobierno durante
los 11 años siguientes. La frágil economía hondureña
salió aún más debilitada durante su régimen
debido a una breve pero onerosa guerra con El Salvador en 1969 (conocida
como 'guerra del fútbol', pues estalló a raíz de un
partido entre las selecciones nacionales de ambos países) a causa
de una fuerte emigración de aquella nación densamente poblada,
acusando a los 300.000 salvadoreños que se habían instalado
en el país de favorecer el desempleo endémico que sufría
Honduras. El golpe final para López fue el desenmascaramiento en
1974 de un soborno de 250.000 dólares pagado a los dirigentes del
gobierno por la United Brands (sucesora de la United Fruit). Las Fuerzas
Armadas ayudaron al coronel Juan Alberto Melgar Castro a tomar el poder
en 1975, que inició un ambicioso programa de reformas, pero tres
años más tarde fue derrocado por otro golpe de Estado, dirigido
por el general Policarpo Paz García.
El problema central de Honduras a finales de la década
de 1970 y durante 1980 fue la inestabilidad política de los países
vecinos. En 1980 Honduras firmó, en Lima, un tratado de paz con
El Salvador, y hubo progresos hacia un gobierno constitucional. En las
elecciones sostenidas en noviembre de 1981, el candidato del Partido Liberal,
Roberto Suazo Córdoba, obtuvo la presidencia, pero los militares
mantuvieron su influencia. Honduras se convirtió en la base de las
guerrillas (los contras) que peleaban contra el gobierno sandinista nicaragüense,
y Estados Unidos comenzó a realizar de manera regular maniobras
militares para añadir más presión contra los sandinistas.
En 1985 José Azcona Hoyo, un civil, fue elegido presidente, y fue
sucedido por Rafael Leonardo Callejas, el ganador de las elecciones presidenciales
de 1989; su administración estuvo caracterizada por frecuentes huelgas
y enfrentamientos políticos, y una situación económica
desesperada. Carlos Roberto Reina, un destacado defensor de los derechos
humanos ganó las elecciones de noviembre de 1993 sobre Callejas.
Su política se ha orientado a intentar disminuir la influencia del
Ejército en la vida nacional; para ello, ha reducido los presupuestos
de Defensa, ha nombrado a civiles en los altos mandos de la policía
y ha suprimido el servicio militar obligatorio, en el intento de profesionalizar
las Fuerzas Armadas; en el terreno económico ha mantenido una política
de ajuste para reducir la fuerte inflación que sufre el país.
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